Organización tradicional de la comunidad

Los mayos

La noche del 30 de abril era una noche de fiesta, para dar la bienvenia al periodo de cosechas.


Los jóvenes se reunían en la plaza y colocaban los peleles en poste alto, que quedaba allí durante todo el mes de mayo. El mayo es un "paisano" de paja vestido con ropas corrientes. Los años de buena cosecha solia colocársele una hoza. Junto al mayo estaba la maya, significado de la participación de las mujeres en la tareas agrícolas. El 31 de mayo se quemaban los mayos.

El bautizo

El bautizo en Velilla de la Reina tiene un ritual propio. Antes de nacer el niño, ya estaban elegidos los padrinos. En el acto de bautismo, el padre portaba la cruz. El padrino sostenía al niño mientras la madrina cuidaba de sus ropas: un manteo (forli) regalo del padrino y un chal y un gorro, ambos regalo de la madrina. El nombre lo elegía el padrino si era niño, y la madrina si era niña. El bautizo del primogénito era pagado por los abuelos, los siguientes por los padres.

La boda

Las bodas de "antes" duraban varios días. La noche antes del "proclamo", cuando el cura anunciaba que dos vecinos de Velilla querían casarse, los mozos hacían el sendero a los novios. Desde la casa del novio se marcaba un camino de paja hasta la casa de la novia. Hoy, esta tradición se mantiene aunque por regla general la paja ha sido sustituida por pintura, y cuando uno de los novios es "forastero", el camino se pierde en la carretera general. De esta manera, todo el pueblo quedaba enterado antes de que el sacerdote lo anunciara. Esa misma noche se celebraba la despedida de soltero. El novio y los amigos se reunían en una bodega para despedir su soltería.

                                       Preparativos de una boda

La boda podía durar entre dos y cinco días, dependiendo del poder adquisitivo de los padres. El primer día se reunían los padres del novio y de la novia más los padrinos en el primer banquete, al que también podían asistir los familiares más allegados. El segundo día tenía lugar la ceremonia religiosa.

A primera hora de la mañana, los novios iban juntos a confesarse y no volvían a verse hasta la hora de misa. Cuando terminaba la ceremonia, el novio y el padrino eran subidos a hombros y pasedos por el Adrio, la plaza de la iglesia. El padrino regalaba puros a los mozos mientras las mujeres entonaban la canción de boda. Mientras se dirigían a casa, la novia iba acompañada por el "ramo", una rama adornada con galletas, caramelos, cigarrillos, cintas...

En la casa del padre, los mozos eran invitados a vino y pan y las mozas, a galletas y vino dulce

El rosco y el mondo

Finalizada la entrega de regalos, al partir la tarta, se entonaba la "canción de mesa". Finalizada la entrega de los regalos, el padrino y la madrina hacían entrega del "rosco y el mondo". El rosco era una rosca de pan grande y redondo, amasado en casa  adornado con caramelo, nata y azafrán. Todas la mozas debían coger la rosca. Cuando acababa el cantar de la rosca se la repartían.

El mondo era un gan pan amasado en casa y igual que la rosca, pero con forma de niño. Los mozos competían en una carrera por él, en la que también participaba el novio. El ganador se quedaba con la cabeza.

 

La boda finalizaba con baile popular en la plaza del pueblo. Y los mozos y mozas hacían lo posible para que los novios no pasaran su primera noche de casados juntos.

La muerte

"Resulta paradójico comprobar la frialdad con que se trata el ciclo de la muerte. Ciertamente es un hecho irreversible, pero al mismo tiempo sirve de lazao de unión entre las gentes" (Francisco Javier López Fernández, Revista Tierras de León, nº 59).

 

Se anuncia la muerte de un vecino del pueblo con el toque de campanas. Tres toques: dos con una y uno con la otra. Luego se cambia y se inician los toques con la que dio el último toque, y así sucesivamente.

La ventación

La noche antes del funeral se tañen las campanas con un toque específico. Nueve campanadas y luego la campana al vuelo. Es el toque de la "ventación". Todos los hombres, vecinos del pueblo, se reúnen en la casa del pueblo (Casa Concejo), donde la familia lleva un cántaro con dieciséis litros de vino. Se da la prueba al publo y el pesidente pregunta a los asistentes qué que les parece, a lo que constestan "Se puede esparcir (repartir)". Los asistentes brindan antes de iniciar los rezos. El presidente del pueblo dice "Puede encomendar la casa", y los familiares del difunto empiezan a rezar. Cuando finaliza el rezo, el presidente dice: "Levante usted la oración cuando quiera". Finalizados los rezos, se pasa lista  a los asistentes y al que no ha asistido se le pone multa. Acto seguido, otra ronda de vino, y el presidente vuelve a preguntar "¿Tiene qué encomendar la casa"? Los familiares anuncian la hora del funeral. El presidente dice: "Como la casa ha cumplido con nosotros, nosotros debemos cumplir con la casa y es la obligación de acompañar el cuerpo y darle sepultura". Se designan cuatro vecinos que serán los que llevarán el féretro hasta el cementerio y allí harán las veces de enterradores.

El velatorio

La costumbre de velar al difunto se ha perdido con la implantación de los tanatorios. Pero antaño, el velatorio tenía su propio ritual. Asistían los familiares y los vecinos para rezar, e incluso dormir y contar leyendas. A los asistentes se les convidaba a vino, y a quienes aguantaban toda la velada, a orujo y pastas.

El entierro

El cortejo fúnebre está encabezado por el mayordomo de la iglesia, que lleva la cruz, seguido de los estandartes de la Hermandad (sólo cuando del difunto es cofrade). Le siguen el cura y los sacristanes, el féretro del difunto, de derecha a izquierda los hijos y los testamentarios que llevan los hachones. Finalmente, los vecinos, el pueblo, cierra el cortejo.

La Bendita

La Sagrada Familia

La Sagrada Familia es una imagen de la Virgen María, San José y Jesús niño, adornada con flores, dentro de una urna de cristal y madera, con tres puertas. Dos abren hacia los lados y la tercera, para arriba. Al pie de la urna, la ranura del cepillo de los donativos.

En Velilla de la Reina hay dos imágenes de la Sagrada Familia, una para cada uno de los dos recorridos (grupos), con treinta "casas" cada uno. La Sagrada Familia pasa veinticuatro horas en cada domiliciliio, donde se le reza y le dan un donativo que luego servirá para pagar las misas por los difuntos. Aquellas casas que acogen la Sagrada Familia pagan cincuenta céntimos al año.

La siega


La trilla

La vendimia

La matanza

 

La vecera




La hacendera

La escuela