LAS LEYENDAS

El pozo sin hondón



Cuenta la historia que en el Valle de los Morales está el "pozo sin hondón". Por el citado lugar, a tres kilómetros del pueblo, pasaba un camino muy transitado sobre todo en época de recolección. A la vera del camino existía un pozo con agua cristalina. Cierto día, pasaron por allí unos labradores con el carro tirado por la vacas. Los animales se acercaron a beber, cayendo al fondo de pozo y arrastrando con ellas a los labradores y al carro con todo lo que llevaba. Al enterarse los vecinos de Velilla acudieron a salvar al matrimonio de labradores. Pero fue inútil. Un vecino tuvo una idea, saber qué cantidad de agua había que sacar del pozo para rescatar a los infortunados. Para ello, lanzó una rueda de molino atada a metros y metros de cuerda, pero la rueda de molino no conseguía tocar fondo. Desde entones en el Valle de los Morales está el "pozo sin hondón".

                                                          Pozo "Sin Hondón"

El tesoro de la "Cuesta de los Moros"

Al noreste de Valle existe un lugar conocido como la " Cuesta de los Moros". Cuenta la leyenda que en aquel lugar vivieron los moros, que robaron una campanas de oro y las colocaron en su torre con la consiguiente admiración de los cristianos. Cuando fueron expulsados, enterraron los tesoreos que poseían y las campanas de oro en un lugar que nadie, todavía hoy, ha podido encontrar.

              Valle de los Morales y Cuesta Los Moros en la parte derecha (plantada de pinos)

Entre Velilla y Santa Marina, la villa de ambos

Una de las leyendas más extendida en Velilla es la que hace referencia a la creación del pueblo vecino de Villadangos. Cuentan que hace la friolería de muchísimos años, el rey pasaba el verano en Santa Marina y la reina, en Velilla. Para determinar qué villa de las dos era la de mayor categoría se enfrentaron en una batalla que se lidió en un campo intermedio. No hubo vencedores ni vencidos, por lo que el rey y la reina firmaron un tratados según el cual veranerían juntos en el lugar de la contienda. Así, Santa Marina paso a denominarse Santa Marina del Rey y Velilla, para la reina, Velilla de la Reina. Y en el citado campo intermedio se erigió la "villa de ambos", término que derivó en Villadangos.

Santa Bárbara contra la "nube"

Cuando una fuerte tormenta se cernía sobre Velilla, las campanas "tocaban a "nube". Estaba extendida la creencia de que la campana llamada Santa Bárbara podía espantar la tormenta con su peculiar tañido, que parecía cantar:

“Detente nube, detente tú,

que Dios puede más que tú”

El cordero rabón

La tradición popular velillense cuenta que... había un pastor que estaba harto de su rebaño porque constántemente se metía donde no debía y comía lo que no tenía que comer. Y siempre decía: "Ojalá cayera un rayo y vos matara a todas". Un día su deseo se cumplió. Vino  la nube (la tormenta), las ovejas se asustaron y echaron a correr. El pastón dijo por enésima vez "ojalá cayera un rayo y vos matara a todas". Y eso fue lo que pasó. Un rayó mató al rebaño excepto a un cordero. El pastor, arrepentido de su deseo, le cantaba a su único cordero:

“Salta, cordero rabón, de mojón en mojón,

que las hierbas del campo para ti todas son”