MÁSCARA ANTIGUA DE GUIRRIO

Una máscara de madera hallada en la localidad contribuye a documentar y enriquecer aún más el Antruejo de Velilla.

Vista interior

Vista lateral

La máscara está hecha de una pieza en madera de chopo, sus medidas son: 26 cms. de alto, 16 cms. de ancho y 6,5 cms. de grosor, su peso es de 360 gramos. Sobre su fabricación no vale eso de que "la haría cualquier pastor con la navaja en sus ratos libre", ya que se aprecia la utilización de distintas herramientas.
Respecto a la pieza inicial, como se deduce en la parte superior e inferior de la misma, el trozo de madera fue obtenido por el corte de un serrón; también se utilizó el serrón para la extracción de la pieza sobrante de debajo de la nariz, justamente para conseguir el orificio de ésta; de cuya acción han quedado unas líneas horizontales entre la nariz y la boca. El uso de una azuela se distingue principalmente en la realización del mentón de la barbilla, frente, cejas y nariz. También se ha utilizado un cuchillo o navaja para obtener la forma final y el acabado de la máscara. El interior está enteramente vaciado con un formón pequeño, de aproximadamente 1 cm. de ancho, utilizado en ambas direcciones: hacia arriba y hacia abajo. Los ojos han sido realizados con un pequeño barreno de 1 cm. de grosor y con la navaja se le han practicado unos cortes horizontales en los extremos para conseguir una forma un poco más ovalada; en la propia máscara aún se aprecia el diseño o dibujo inicial, realizado a lápiz, de la forma oval de los ojos; dibujo que era bastante más grande que los orificios que finalmente presenta. Tiene raspados los pómulos, posiblemente con la propia navaja, pero no presenta ningún tipo de lijado y dado que el uso de las lijas de madera se generalizó a principios del siglo XX, está máscara puede ser muy antigua, posiblemente del siglo XIX.
Su forma cóncava interior se adapta perfectamente a la cara, pues al colocarla frente al coinciden perfectamente los orificios practicados en la misma con los ojos, nariz y boca, por lo que sin duda se hizo para ser usada.
Presenta abundante carcoma y varias manchas de vino, tanto exteriormente entre la nariz y la boca y como en el interior, lo que ha dañado la madera.

En los años noventa algunas personas muy mayores de Velilla ya nos habían constatado la utilización de estas máscaras de madera con anterioridad a las que actualmente usan los guirrios. Se realizaban en maderas blandas: chopo, frutales o nogal y se cubrían exteriromente con pez; en ocasiones se le tallaban dientes en la boca que se pintaban de blanco o se le colocaban cuernos de cabra en la frente.

Las máscaras que actualmente usan los guirrios de la zona del Órbigo Alto son de forma cónica y están confeccionadas con cartón, llevan uno o varios abanicos y escarapelas de colores, lo que las hace extremadamente vistosas, coloristas y llamativas. Parece ser que estas máscaras se impusieron a principios del siglo XX exclusivamente en esta comarca del Órbigo Alto, desplazando total y muy rápidamente a las de madera, más rudas y arcaicas. A este respecto Dª. Concha Casado ha apuntado que el origen de las nuevas máscaras se puede deber a influencias de los penachos y tocados de culturas indígenas centroamericanas importadas por los emigrantes de finales del XIX y principios del XX. Máscaras que inicialmente podrían ser más simples, de forma cónica con un solo abanico en la parte superior y con tiras de papeles de colores pegados en el cono -similares a la que lleva el guirrio de Velilla-; sofisticándose después mediante el añadido de flores de papel de colores y abanicos más pequeños en el cono -dos laterales y uno trasero- que portan el modelo más generalizado en la zona: Cimanes, Carrizo, Llamas, etc, o incluso cinco abanicos, como se ha documentado en Carrizo y Espinosa.

Pero volvamos a la máscara que nos ocupa. Una vez documentado este arcaico guirrio que cubre la cabeza con una máscara de madera, viste de pieles de animales y porta grandes cencerros, fue recreado por esta Asociación e incorporado al Antruejo de Velilla en los años 90 con la denominación de “Zamarron”, como muestran la siguientes fotografías.

 

El Museo Etnográfico Provincial de León exhibe estás dos máscaras de madera, similares a la hallada en Velilla en cuanto a sus medidas, materiales y forma de fabricación. Su origen parece ser Val de San Lorenzo y Omaña, respectivamente. La máscara de la izquierda está realizada en madera de frutal, ha sido teñida en un tono rojizo y pintadas las cejas con pez, la de la derecha fue recubierta totalmente con pez.

 

Las siguientes fotografías corresponden al "Jurru" de Alija de Infantado y al "Zafarrón" de Riello. Sus máscaras, con los añadidos de las serdas de caballo para conseguir el pelo y las barbas en el caso de la de Alija,  o los cuernos de cabra y las pieles en la de Riello, son básicamente de este tipo.

 

En el noreste de portugal, principalmente en la región de "Tras os Montes"; que limita con Galicia y Zamora, tambien se conservan estos tipos de máscaras, aunque hoy se tallen con gran sutileza y en maderas nobles; como las que se muestran a continuación, procedentes de la comarca de Bragança.

    

Todo ello nos hace pensar que se trataba de un personaje muy extendido, al menos en el extremo noroeste de la península, aunque pudiere tener distinto nombre en cada zona o comarca: guirrio, zafarrón, zamarrón, jurru, máscara, careto, carocho, diablo, etc.

Ahora bien, ¿Cómo eran realmente estos arcaicos Guirrios llegados hasta finales del siglo XIX, pero que en nuestra comarca desaparecieron hace aproximadamente un centenar de años? y ¿qué vestían?.

Según nos indica el etnográfo y colaborador de esta Asociación, D. Joaquín Alonso, las máscaras se confeccionarían en madera, tal y como hemos visto, o en corteza de árbol o corcho (donde lo hubiese), a veces complementadas con partes de animales tales como cuernos, huesos, pellejos, serdas,  etc, y a menudo pintadas o recubiertas de pez. Vestirían las telas comunes de la época: sayales, linos, estameñas y tejidos realizados en telares caseros y, encima de estos, se cubrían con pieles curtidas de animales domésticos, principalmente de cabra y oveja. A la cintura a modo de cinturón un collar de vacas o bueyes realizado con una piel dura y curtida de la que cogaban muchos cencerroseran, para ello eran muy apreciadas las de perro mastín. Calzarían abarcas realizadas con pieles duras de determinadas partes de animales grandes, principalmente de careta de vaca. Por último en las manos portaban tenazas o tijeras extensibles de madera, cahiporras, vejigas, matracas, carracas o cualquier otro elemento que les sirviera para producir mucho ruido y fustigar a los demás.

Si quieren hacerse una idea del aspecto de los antiguos gurrios leoneses, aquí les mostramos unas recreaciones de este enigmático personaje realizadas en Velilla . . . 

. . . pero si además  desean verlo en vivo y actuando en el contexto único de la celebración del Antruejo Rural, pueden acercarse a Velilla de la Reina el domingo de carnaval a partir de las cinco de la tarde.

¡¡ Te esperamos en EL ANTRUEJO DE VELILLA!!