EL AGUA ES VIDA

Fuentes y Lagunas en Velilla de la Reina

Las repoblaciones del territorio del antiguo Reino Leonés impulsadas por los monarcas de aquel Reino tras la reconquista -lo que fue el origen de nuestra localidad y otras muchas de la zona- buscaban el asentamiento de las poblaciones en lugares dotados de agua, principalmente manantiales y humedales, que facilitasen los cultivos.

El humedal por excelencia de Velilla y lugar donde se originó el pueblo, es el paraje conocido como "Los Llamargos", lugar que actualmente sigue conservando abundantes fuentes y manantiales: la Fuente San Roque, la Fuente Abajo, etc, y, por tanto, mucha vegetación.

Además de esto, subsiste la creencia popular de que existe una corriente subterranéa que recorre el pueblo de norte a sur y en cuya línea se encuentran los caños y fuentes existentes en el casco del pueblo: fuente Las Eras, fuente  Carrobarrera, caño de los Badeso, caño de Miguel Blanco y el Caño de Velilla, construidos a principios del siglo XX.

Tambien a primeros del siglo pasado, cuando se introdujo el cultivo del lino en la provincia, los vecinos del pueblo constuyeron dos embalses para el riego de este y otros cultivos: el estanque de Los Pozos y el estanque de Las Linares.

Con posterioridad se construyerón varias lagunas en lugares estratégicos, principalmente al final de grandes regueras, que recogian el agua de las lluvias para el abrevamiento de los ganados lanar y vacuno en las zonas de pastos del monte de Velilla, como la laguna Jiraque, la laguna de la Devesa o la Laguna Nueva; esta última recoge las aguas de Valtarafón y se halla situada en la zona de Los Corrales, en el camino hacia los pastos del Valle de los Morales, que es el otro gran humedal de la localidad y en el que tambien existen varias fuentes y manantiales, como la fuente El Cabrero. Este humedal es hoy el punto de captación para el abastecimiento de la red de agua potable de varias localidades próximas.