PATRIMONIO ETNOGRÁFICO Y ARTÍSTICO

Arquitectura Popular:

LA VIVIENDA

La arquitectura popular es la propia de los páramos y riberas de la meseta. Concretamente en Velilla, si bien la tipología y distribución de las edificaciones es similar a las de la ribera, los materiales empleados en la construcción de la casa se corresponden más con los usados en el páramo

La subsistencia en el pueblo, hasta mediados del siglo pasado, de varias casas de planta baja con techo vegetal destinadas a vivienda (del grupo de siete u ocho casas de teito o de cuelmo que se recuerdan en los lavaderos, la última que se habitó, hasta finales de la década de los cuarenta, fue la casa de la “Ti Pelonia”; ya en la década de los cincuenta el Sr. Lorenzo “Charoles” derribó la última casa de teito que quedaba en la plaza de la Veiga para construir otra nueva de tapial, de dos plantas, etc.,) demuestra la persistencia de la casa de teito o de paja como modalidad más primitiva de vivienda de la mitad noroccidental del territorio leonés; siendo en nuestra comarca continuidad de las tipologías de la montaña occidental leonesa, a través de las comarcas de Bierzo, Maragatería, Cepeda, Omaña y Órbigo alto, hasta las tipologías norteñas de la montaña central leonesas.


La casa es reflejo de las actividades tradicionales y se complementa con las cuadras y los pajares. Los materiales empleados en las obras exteriores de la casa son las fábricas pétreas de canto rodado en los cimientos y zócalos, con el objeto conseguir un buen asentamiento para las paredes y evitar la erosión del agua y las humedades del terreno o como refuerzo de algún esquinazo; en el desarrollo de los muros hasta el alero se empleaban las fábricas térreas de tapial. Estas paredes exteriores frecuentemente eran revocadas, bien con mortero de barro o de cal. El cierre de los testeros y las divisiones interiores de las estancias del edificio a menudo se realizaban mediante tabiques de entramado con rellenos diversos: madera y adobe o cañizos realizados con varas de salguero, palero, mimbre, caña de centeno y revoco de mortero de barro. Los cañizos embarrados también se empleaban en el enlatado de la cubierta, apoyada sobre las llatas de su estructura. La madera empleada en la fabricación de las vigas, pies derechos y piezas estructurales del edificio era la propia del lugar: roble, olmo y chopo. Sobre todo ello, la teja curva árabe.

La casa de la segunda mitad del siglo XIX y de la primera del XX, más común en la localidad que ha llegado hasta nuestros tiempos, aparece como un bloque rectangular cerrado de dos alturas, provisto en su fachada de un gran portón o puerta carretal por donde se accede al interior. La organización interna de la casa distingue entre zona de vivienda y zona de cuadras y almacenaje; respondiendo así su configuración a los programas agropecuarios propios de la zona.

Se conforma en plantas rectangulares, con cubiertas a dos aguas, creándose una tercera como remate en sus extremos. Este modelo básico se amplía con frecuencia doblándose, formándose una dos eles opuestas, que crean un corral. El acceso principal y a menudo único es un portón, creado en el cuerpo delantero del edificio. En el interior de la casa se distinguen una zona de cuadras y almacenaje, ubicada en la parte más exterior de la casa y una zona de vivienda, situada al fondo del corral, en la parte trasera o más interior de la casa. En este volumen se integra la vivienda en la planta baja, compuesta por una cocina, a la que puede acompañar una despensa, algún cuarto y la bodega; el acceso a todos ellos se producía desde los soportales del corral.

 

La cocina primitiva era de llar bajo enlosado, junto a éste se encontraban el horno, el escaño, la mesa y la masera; señalándose en la cubierta la campana o chimenea de fábrica de barro y entramado de madera, para recoger el humo del horno y de la lumbre del llar; del interior de la campaña se enganchaban las pregancias que servían para colgar el pote a la lumbre. Estas cocinas eran negras y humosas, no teniendo más respiración que la puerta de entrada y un pequeño ventano que comunicaba escasa luz. Con posterioridad aparece una segunda cocina o “cocina nueva” ya provista de cocina de chapa, situada en la parte delantera del edificio, con acceso desde el portal y ventana a la calle. Con ello la antigua concina “cocina vieja” o “cocinona” pasa a dedicarse exclusivamente a las labores de amasar, hacer el pan y curar la matanza.

El corral es el espacio protagonista en tono a la cual se organiza la casa, rodeando el corral estaban los soportales del corredor; apoyados en pies derechos, estos pórticos constituían un lugar adecuado para la realización de diversas labores de apoyo a las actividades productivas y ganaderas y para recoger, en un espacio protegido de las inclemencias del tiempo, los aperos y herramientas de labranza. Los soportales también albergan la escalera de dos tramos que da acceso a la planta superior.


La planta baja se complementa con las cuadras, a las que también se accede a través del corral; el pajar, que suele alcanzar las dos alturas del edificio, está situado al lado de las cuadras o sobre ellas al objeto de tener comunicación directa las cuadras; estando también provisto, por el extremo opuesto, de un boquero en una fachada en testero o en la fachada principal del edificio, por donde se mete, directamente desde la calle, la paja y la hierba para el ganado.

En la altura superior de la casa se sitúa el corredor volado hacia dentro, si es de un único tramo, se emplaza de cara al poniente al objeto de aprovechar el calor y la luz de las últimas horas de la tarde, aunque es frecuente que ocupe dos o tres lados del patio. En la planta superior también se hallan las paneras, las alcobas y la sala; está última suele estar situada en el cuerpo delantero del edificio, sobre la cocina nueva y sobre el portón, estando provista de una gran ventana a la calle, de la altura de la planta, protegida con un antepecho de madera o forja o con un pequeño balcón.

La presencia de algunos elementos en la composición de sus fachadas, tales como enrejados de balcones y ventanas, cerrajerías de tiradores, clavos y bocallaves, carpinterías de puertas, ventanas y canecillos escuadrados en la formación de aleros, talla de dibujos en portones, etc., son signos de una mayor influencia culta.

Adosada a la casa por su parte trasera y con una puerta de acceso desde la misma se hallaba una pequeña huerta o huerto. Lo que en Velilla se denomina “tras las casas”.

LAS BODEGAS 

Antiguamente el lagar, provisto de viga, era una más de las dependencias de la casa, dispuesta a ras de suelo, sin excavar, en el ala sur del corral, por ser ésta orientación la más fresca.

 

Interior de bodega                                                  Viga y canto para pisar la uva

Las actuales bodegas están situadas en las afueras del pueblo, en el paraje conocido como “el barcillar” y han sido escavadas en el terreno aprovechando pequeñas lomas o resaltos del mismo, donde su calidad compacta arcillosa-arenosa lo permite.

                              Exteriores de bodegas en Velilla de la Reina

Se encuentran agrupadas y dispuestas en paralelo, mostrándose al exterior su perfil alomado donde surgen los ventanos y sus fachadas, en las que se dispone la puerta de acceso y en arco de medio punto realizado en adobes o ladrillo.

                                                       Plano de una bodega

El muro de sus fachadas se realiza en canto rodado o ladrillo y se remata en forma de pico, adaptándose a la forma del lomo de la tierra acumulada sobre la bodega, pudiendo rematarse su borde superior bardas de “vides” -podas de la vid-, y tapines o con ladrillos a modo de impostas.

                                    Alzado bodega de Fernández López Velilla de la Reina

Internamente la bodega suele componerse de una galería lineal, más o menos larga, sobre la que se abren los ventanos de ventilación. Esta galería se ensancha en los laterales con habitáculos donde reposan las cubas que albergan el vino.

                                               Plano de una bodega

El fondo de la galería alberga el lagar, provisto de una gran viga, el canto y un pequeño pozo para recoger el mosto, contando también con un ventano practicable por donde se arroja la uva al interior.

 

CERRAMIENTO DE HUERTOS

Los huertos son fincas próximas al pueblo dedicadas especialmente al cultivo de legumbres, verduras, hortalizas y frutales para consumo humano, que aparecen frecuentemente valladas con muros de tapial de factura similar a la vista para la casa, asentados sobre zócalos de canto rodado. Estas tapias se protegen con bardas de ramaje y tapines.
También se realizaba el cierre de las huertas o prados de hierba y de pasto, pero éste se efectuaba mediante sebes y cierros vegetales, entrelazando y atando varas, ramajes y zarzas con los árboles que delimitaban la finca.

Casetas para guardar aperos de labranza.

Era uno de los tipos básicos de arquitectura auxiliar agropecuaria que servía de refugio a personas y aperos y que frecuentemente se levantaban bien adosadas a una de las paredes de cerramiento del huerto o bien en fincas de labranza, junto a pozos de riego dotados normalmente de noria. Solían ser de pequeñas dimensiones, unos 4 m2, y de planta cuadrada. Su fábrica era de muros de tapial o adobe apoyados en un pequeño zócalo de canto rodado y con tejado a un agua hacia la fachada de la construcción, en la que se habilitaba una pequeña entrada para personas con puerta de madera.


                                        Las caseta para guardar aperos de labranza estaban situada en las afueras del pueblo
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EL EDIFICIO DE LA IGLESIA VIEJA DE VELILLA


La iglesia vieja es un edificio de tapial cuya última construcción o reforma, según reza en su portada, data de 1657. La obra fue impulsada por el entonces obispo de Astorga y antes pastor natural de Velilla, D. Francisco Aguado Bueso. Sin embargo, al estar situado en el lugar donde previsiblemente surgió el pueblo, se supone que existieron otras construcciones anteriores en la misma ubicación, la primera y más antigua quizá del siglo XII o XIII.

Antigua edificio de la Iglesia de Velilla

Actualmente se encuentra en estado de ruina puesto que se ha desplomado la cubierta, aunque aún conserva en pie los gruesos muros laterales, una interesante portada de sillería Barroca del siglo XVII y un arco apuntado de ladrillo que separa el presbiterio de la nave central que puede datar de los siglos XIV o XV.
Actualmente se encuentra en estado de ruina, puesto que se ha desplomado la cubierta, aunque aún conserva en pie los gruesos muros laterales, una interesante portada de sillería Barroca del siglo XVII y un arco apuntado de ladrillo que separa el presbiterio de la nave central que puede datar de los siglos XIV o XV. 
Recientemente se ha conseguido la cesión de la titularidad del edificio por parte del Obispado de León al Ayuntamiento de Cimanes del Tejar, ahora se persigue una posible recuperación como centro cultural de la localidad, pero para eso hace falta financiación.
Escultura y Pintura
 
RETABLOS E IMÁGENES DE LA PARROQUIA
 
La parroquia de Velilla de la Reina conserva un interesante Retablo mayor de estilo barroco (1.683), aunque algunas de las tablas son anteriores.
 

 



También existe una pequeña imagen, que popularmente se conoce como Santa Lucía, si bien realmente se trata una imagen románica popular de la Virgen Reina que con posterioridad se convirtió en Santa Lucia sustituyéndole el niño por una bandeja con unos ojos. Además cuenta con varias imágenes góticas y pinturas de distintas épocas y autores.
 
  

CONJUNTO ESCULTÓRICO “EL NEGRILLON”:
Realizado por el artista José Antonio Alonso-Santocildes sobre un olmo de más de 800 años de antigüedad, narra al visitante la historia del pueblo mediante la representación de escenas acaecidas durante el pasado en la localidad: la torre o “Velilla” de dio origen al pueblo, la aparición de la Virgen al pastor Alvar Simón, San Roque patrono de la localidad o los llamativos guirrios del Antruejo de Velilla.
 
Esculturas en las ramas de El Negrillón realizadas por Jose Antonio Alonso Santocildes

Negrillón de Velilla

Edificio nuevo de la Iglesia de Velilla

El rico patrimonio escultórico y pictórico que poseía el edificio, compuesto por un interesante Retablo Mayor de estilo barroco (1.683) con algunas tablas anteriores, otros retablos menores también barrocos, una pequeña talla románica popular de la Virgen Reina, cuatro imágenes góticas también populares y pinturas de distintas épocas, se conserva en un edificio de nueva construcción destinado a iglesia que se erigió en la década de los ochenta.

Retablo Mayor de estilo barroco (1683), hoy en la iglesia nueva.

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